Aquí me encuentro una vez más, deslizando mis pensamientos en estas palabras, donde la sinceridad de cada letra y la pureza de mis sentimientos encuentran su hogar. Es un enigma embriagador cómo es posible que, sin conocerte y sin saber tu nombre, eres el motivo de mis suspiros y el anhelo profundo que se agita en mi interior. Y no exagero al afirmar que mi necesidad de ti es real y está arraigada con fuerza en mi corazón, construyendo un universo de sentimientos que han perdurado en el tiempo y florecen con cada latido vital.
Y eme aquí, compartiendo estas palabras como si ya hubiésemos disfrutado, tú un café y yo un té, mientras compartíamos nuestros miedos más profundos y nuestros sueños más bohemios. Como si tú y yo ya hubiésemos caminado de la mano y abrazado hasta el cansancio mientras nos brindan refugio y consuelo en medio del caos del mundo. Así me encuentro, dejando que mis suspiros se transformen en versos de amor, en un intento incierto de encontrar su destino en ti, mi dulce fuente de inspiración y mi luz de luna en la oscuridad.
Y en este arrebato de libertad emocional, permíteme confesarte que en todos mis escritos anteriores y posteriores a este, entre líneas y con genuina intencionalidad, fluyes tú, tú y todo lo que sueño y deseo con fervor. Sí, todo lo que anhelo expresarte, dedicarte, compartir contigo y vivir juntos. Allí están, todo se encuentra en cada poema y carta que mi alma le ha gritado al papel y a este espacio de confesión virtual.
Sí, en definitiva, es un hecho innegable, una verdad que resuena en mi ser: estoy enamorado de ti. Lo sé, suena imposible en esta extraña circunstancia, pero mi corazón lo reconoce con claridad. Sé en fe que el día que todo se dé, los dos sentiremos lo mismo, aunque este amor tal vez no se manifieste de forma tangible, confío en que, en el silencio de nuestros corazones, resonará la certeza de que somos y siempre fuimos el uno para el otro.
Es por ello que siempre que siento ese enigma embriagador que hace necesitarte inmensamente, estoy aquí plasmando letras, creando poemas y tejiendo relatos cargados de romance y pasión que deseo leerte algún día. Incluso en los momentos en que la esperanza titubea, persisto en la convicción de que nuestro encuentro es inminente, listo para cobrar vida en una realidad más allá de las palabras. Ese día, sin duda alguna, será la personificación de la perfección.
Por tanto, permito que estas palabras cierren la distancia incierta que nos separa hasta hoy, una distancia que se desvanecerá cuando finalmente nuestros ojos se encuentren por vez primera. Porque mi fe me guía a creer que estás ahí, esperando con la misma fe que me impulsa a estar aquí. — Así que:
Hasta que nuestros ojos se encuentren por vez primera.
Tú tienes galaxias escondidas detrás de tu mirada, tienes mundos sin fin resguardados en tu alma y tienes lugares llenos de fantasía y magia en todo tu cuerpo, y yo, yo quiero conocerlos todos y cada uno de ellos.
Ven esta noche, sumerjamos nuestros cuerpos entre las sábanas, y dejemos que el tiempo desaparezca al tocarnos la piel. Perdamos la razón en una búsqueda de ese paraíso que se esconde en nuestra cama al caer el sol, ese paraíso que comienza donde nuestros cuerpos se encuentran y nuestras almas se hacen una.
Ven, dejemos que la realidad a nuestro alrededor colapse con tanta ternura, y hagamos que nuestro amor y la fuerza de nuestra pasión inicien en medio de suspiros un nuevo mundo, uno donde tus caricias son el cielo y mis besos el viento que corre tu piel.
Solo ven, y déjame contarle una historia a tu piel, utilizando el silencio y el contacto con mi ser. Deja que ella descubra antes lo que tengo que decirte con mis labios, y así sabrás la profundidad de mis palabras y de los sentimientos que se envuelven entre cada letra que pronuncie.
Ven esta noche, y entre las sábanas, démonos cuenta de que la eternidad se encuentra cuando mis labios se unen a tu piel, y que la inmortalidad se siente cuando tus labios cuentan cada lunar en mí.
Ven, y seamos todo lo que nuestros corazones desean esta noche; pero sobre todo, seamos dulces amantes hasta que el sol invada nuestra habitación, convirtiendo cada encuentro en un poema, que perdurará en el tiempo, como testigo fiel de nuestro eterno y dulce amor en piel.
“Ven, y entre las sábanas que cobijan la noche, sedúceme con tu mirada y bésame con tu corazón.
Porque esta noche y cada noche de nuestras vidas, necesito que juntos reinventemos el amor.”
Primavera Inesperada: Cuando el Romance Llegó a Mi Puerta
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Siempre anhelé que el romance, ese que es dulce y considerado, tierno y apasionado; ese que se relata en un poema y se vive en un sueño, tocara a mi puerta.
Y no solo tocó a mi puerta, sino que llegó como el viento de primavera, renovando mi alma y provocando en mí mil suspiros que nacen desde la ilusión de un corazón con esperanza y fe.
Llegaste con tu dulce sonrisa, tus palabras llenas de amabilidad y abrazos que me hacen sentir que he regresado a mi hogar. Llegaste con tu cálido querer y hermoso corazón que me hacen enloquecer.
Porque ahora estás aquí, justo a mi lado, revoloteando sin descanso en mi mente, bailando sin mesura alguna en mi alma y haciendo que mi corazón sonría con ternura.
Siempre esperé que el romance tocara a mi puerta, pero nunca imaginé que llegaría así: tan en complicidad, tan hermoso, tan dulce, y tan tú. No eres lo que esperaba, eres mucho más de lo que mi mente limitada pudo imaginar, pero eres, también, todo lo que siempre necesité.
Entre páginas y suspiros: La chica con alma y aroma a libro
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Allí estaba ella, inmersa en mundos perdidos y fantasías escritas, rodeada de miles de voces y centenares de versos. Acompañada por el dulce aroma de un té que envolvía el ambiente a la perfección y una libreta que ansiaba el roce de su grafito y el cariño de sus manos.
Se encontraba allí completamente absorta, conectada en cuerpo y alma con cada página que tenía ante ella. El amor entre libro y lectora era palpable, un romance que los embriagaba y los transportaba a un mundo donde solo ellos existían. Y es que ella se enamoraba de los versos y ellos se rendían por completo a la forma tan íntima en que los leía.
Observarla allí era contemplar su plena vitalidad, alimentando su alma con autores que, incluso en su muerte, le susurraban al oído y le hacían erizar la piel. Autores desconocidos que le resultaban familiares, como si fueran sus propios padres. Escritores renombrados e inalcanzables, pero a quienes ella podía saludar con un fuerte abrazo mientras se sumergía en su belleza literaria.
Allí estaba, sonriendo con dulzura, suspirando con ternura abundante, sollozando con profundo sentimiento y derramando lágrimas sin temor ni inhibiciones. Sentada a la vista de todos, sosteniendo un libro en sus manos como si su vida dependiera de ello, pero también oculta detrás de cada oración que leía con pasión.
Sí, allí estaba ella, desvelando su alma en cada página, creciendo con cada párrafo, fundiéndose entre las líneas y radiando belleza con esplendor. Y yo allí junto a ella, como un espectador completamente enamorado, cautivado por todo eso y por todo lo que ella era en esos instantes de lectura. Porque verla leer era una fuente inmensa de felicidad, porque yo amaba observarla ser en completa libertad: La chica con alma y aroma a libro, la musa de mis sueños; la mujer de mis versos literarios.
El lento y mágico abrazo del amor eterno: Un vals de dos almas
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A veces el amor llega despacio, como un susurro que se desliza suevamente entre los latidos del corazón, dejando de lado las prisas y encontrando su propia cadencia. Se toma su tiempo, consciente de que cada instante compartido es un regalo valioso, una oportunidad para sumergirse en la plenitud del presente y construir un futuro lleno de eternidad a su lado.
En ocasiones el amor llega sin buscar nada y encontrándolo todo, pues envuelto en la magia de una amistad, este se transforma el vaticinio de un romance trascendental. Cada experiencia vivida en ese sereno recorrido se trasforma en un hermoso vals, un baile único donde dos almas se entrelazan y siguen el compás divino que solo ellos pueden escuchar.
Porque a veces, y solo a veces, el amor no tiene apetito por la premura. No es un relámpago de pasión a primera vista, sino una llama que arde lentamente, alimentada por la complicidad y la conexión profunda. Este amor anhela más que una relación de verano; busca una renovación constante en cada primavera y una fortaleza que se afiance tras cada invierno. Es un amor seguro de sí que trasciende el tiempo, pues persigue algo imperecedero, un vínculo eterno.
¡Hola! Gracias por sus preguntas y por compartir sus inquietudes conmigo. 😁
La verdad es que he tenido la bendición de poder superar cada ruptura en mi vida, gracias a la guía y fortaleza que encuentro en mi fe, mi seres queridos y mis letras. Sin embargo, eso no significa que los recuerdos desaparezcan de la noche a la mañana. Como bien sabemos, no se puede presionar una tecla de «delete» en nuestra mente y borrar por completo lo vivido. De hecho, la película «Eterno resplandor de una mente sin recuerdos», protagonizada por Jim Carrey y Kate Winslet, nos mostró que intentar olvidar por completo puede resultar en una experiencia dolorosa y vacía. Por eso, considero que superar es la respuesta correcta. Aprendemos de cada experiencia, tanto las buenas como las malas, y nos moldean en nuestra búsqueda de una vida plena.
Ahora, en cuanto al inicio de una nueva relación especial con una chica, no existe una fórmula mágica ni un único punto de partida. Creo que es fundamental establecer una buena relación de amistad y dedicar tiempo a conocerse mutuamente. La conexión se va construyendo de forma gradual y natural, y puede surgir de muchas formas: una mirada profunda que traspase el alma, unas palabras llenas de sinceridad y cariño, una acción inesperada que demuestre el interés y la atención hacia la otra persona. Y a veces, solo nos damos cuenta de que esa conexión siempre estuvo presente, esperando a ser descubierta.
Espero haber resuelto tus dudas y, sobre todo, haber transmitido el mensaje de que la superación y la apertura a nuevas experiencias son el camino hacia una vida plena y llena de amor.
Tu nombre: las letras que escribiré en cada rincón
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Escribiré tu nombre en cada rincón mientras camino por la ciudad, dejando huellas de amor en cada paso que doy. Escribiré tu nombre tras cada suspiro y con cada latido de mi enloquecido y enamorado corazón.
Cada vez que anhele un beso tuyo, trazaré las letras de tu nombre en el viento, y cuando mi alma desee tus brazos, tu nombre estará grabado en cada latido que dé vida a mi ser. Las letras de tu nombre las exhibiré en lo alto de una montaña, cada vez que mi ser exija contemplar cada detalle de tu hermoso rostro angelical.
Escribiré tu nombre en el lienzo del tiempo:en el futuro distante que imagino, en el presente exacto que disfruto y en el fugaz pasado que atesoro. En cada necesidad que sienta de ti, en cada cercanía y lejanía, en ese sublime instante en el que tomas mi mano y tus ojos me dicen con una mirada que soy tu amor, allí escribiré tu nombre en cada estrella que el firmamento me permita ver.
Sí, escribiré tu nombre en cada lugar que pise y en cada lugar que desee mientras camino por este vasto mundo,porque deseo inundar el universo con esas letras que juntas conforman tu nombre y mostrar a todos que eres y serás el nombre que deseo pronunciar antes y después de decir: «TE AMO».
— Confesión Poética 42 || @jorgema (Cartas a una hermosa desconocida)
Un poema, una canción y el paisaje a mi alrededor; un beso, una caricia y el sonido de una voz cuál susurro cerca de oído. Una nota de voz, un texto y un gesto puro de amor.