Siempre, lo más importante es el AHORA. Esos momentos que están sucediendo, esos momentos que están alterando y cambiando el flujo del futuro de forma rotunda, convirtiéndolo en lo que siempre tuvo que ser, haciéndolo el lugar perfecto para estar y uno lleno de todo aquello que necesitamos para ser mejor de lo que ya somos. Y para mí, ese futuro está lleno de un NOSOTROS, uno donde nos sentiremos plenos, reales y libres.”
Aquí estoy, en este primer día viendo al horizonte lejano, esperando en fe poder encontrarnos mientras recorro este nuevo camino; y al vernos poder abrazarnos sin tener miedo del tiempo o de las circunstancias, y entonces poder tenernos más cerca de lo que ya están nuestras propias almas. Para luego, poder estar juntos en esas largas y frías noches de invierno, en esas tardes de lluvia casi eternas en otoño, en esas madrugadas epifánicas de un ardiente y pasional verano, y en esas mañanas celestiales con aroma primavera. Y así, pasar cada estación colgados de nuestra piel, probando nuestros labios y acurrucándonos entre los brazos de nuestra necesaria presencia. Pues ese es mi anhelo, hoy, en este primer día, mientras veo el horizonte de una nueva vida ante mí.
Cada vez que el año llega a su fin y éste vuelve a iniciar, lo único que deseo con todo el corazón es poder coincidir contigo; poder verte de lejos y sentir una fuerte atracción hacía ti, y que tú, inevitablemente, sientas lo mismo al verme llegar y sonreír.
Y allí, al encontrarnos y reconocernos de inmediato con sólo cruzar las miradas, saber que eres tú la dueña de esos poemas sin nombre que por tantos años escribí y que tú sepas que soy yo, ese por el cual suspirabas sin razón aparente, al ver la Luna y las estrellas de frente.
Que los dos podamos sentir desde lo más profundo del alma hasta el punto más remoto en nuestra piel, que somos el uno para el otro, que no hay nadie más que nosotros en este mundo para ser el dueño de nuestros besos, nuestras caricias y nuestras noches.
Y qué todo este tiempo lejos, sin ti y sin mí, sólo fue el prefacio de una historia que estará llena de romance y ternura, una que sucumbirá ante la pasión, la razón y la locura; una historia llena de vida, sueños y travesías, una que es y será el cielo de una tentación y el lugar perfecto de una ilusión concreta.
Pues ambos seremos el compañero perfecto de mil travesuras espontáneas y planificadas, el cómplice idóneo para robarnos besos en medio del silencio y entre las sábanas de un nuevo amanecer; además de ser cada noche amantes fieles al cuerpo del otro, mientras recorremos sutilmente cada trazo y punto en nuestra piel, ya que los dos seremos uno en completa y soberana libertad.
Ese es mi ferviente deseo, mi anhelo más genuino y mi secreto a mil voces, uno que se aferra a mi alma, que sobrevive al tiempo y al desdén; que renace de las cenizas luego de fallecer por mí falta de fe, algo que sucede una o dos veces al mes, pero que el susurro de un destino fiel a nosotros, inmediatamente al verme desfallecer, me sigue alentando a lo nuestro y fortaleciéndome en eso que aún no puedo ver, pero que mi corazón y espíritu ya hace mucho lo pueden sentir.
Y es por ello que tú, tú eres y serás mi último y primer deseo, al terminar y reiniciar el tiempo de esa posibilidad de nuestro pronto e inevitable encuentro.
— @jorgema || Un deseo antes que se reinicie el tiempo nuevamente.